jueves, 5 de noviembre de 2009

La lustrosidad de la vieja piedra

El ojo humano se centra directamente el color claro sobre el oscuro. Hoy las columnas, los grifos y los leones del palacio del Infantado destacan más que nunca. El rojo de las paredes, que substituye al sucio blanco al que estábamos acostumbrados, trata la amarilla piedra con delicadeza, la acaricia con suavidad y la ayuda a relucir más limpia y pulida.

Al principio es impactante para un ojo acostumbrado a tener que forzar la vista para diferenciar lo que es y no pared, pero pronto éste se fija más en las sinuosas tallas claustrales, en los arcos, en el retorcimiento de las columnas, en los grandes ventanales con reja y tragaluces escondidos a pie de los pies, en las vetustas puertas de los habitáculos del palacio, en las improvisadas macetas sin orden alguno y en el suelo de cantos rodados.

La nueva imagen del patio de los Leones del Infantado tuvo su estreno de gala con el Tenorio Mendocino de la noche del viernes 29 de octubre, con un escenario plagado de verdes plantas, dos biombos en rejilla, una mesa de madera de roble y el típico sofá del aposento de don Juan. Además, con toda modestia, el placer lo tuve yo cuando subí al escenario a recitar una breve parrafada en tan margnífico marco. Quizá sea una simple anécdota, pero me tomo la molestia de asomar un poco mi cabeza en la ya vieja historia del palacio del Infantado.

2 comentarios:

GREGORIVER dijo...

Hola. Veo que puedo seguirte mejor en tus últimas entradas, por lo menos son temas más cercanos para mi. Aunque compruebo que tenemos una pasión en común, el teatro. Tú con el Tenorio y yo con la Celestina. Espero que algún día nuestros caminos se junten por la calle Mayor al calor de un café.
Mucha mierda en tus proyectos.

Anónimo dijo...

Hola. Veo que tenemos una pasión en común: el teatro. Tú con el Tenorio y yo con la Celestina. Espero que algún día nuestros caminos se crucen por la calle Mayor al calor de un café.
Mucha mierda en tus asuntos.
Gregorio.